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Opinión

Autismo: La deuda pendiente del Estado

Hoy, 2 de abril, se conmemora el Día Mundial de Concientización sobre el Autismo, y como cada año, nos enfrentamos a la misma paradoja: mucha iluminación simbólica, mucho discurso bien intencionado, pero muy poca acción concreta y sostenida desde el Estado. En Chile, el autismo no es una realidad marginal. Se estima que cerca de […]

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jazmin aguilar sobre seguridad sistemática
jazmin aguilar sobre seguridad sistemática

Hoy, 2 de abril, se conmemora el Día Mundial de Concientización sobre el Autismo, y como cada año, nos enfrentamos a la misma paradoja: mucha iluminación simbólica, mucho discurso bien intencionado, pero muy poca acción concreta y sostenida desde el Estado.

En Chile, el autismo no es una realidad marginal. Se estima que cerca de 1 de cada 51 niños y niñas está dentro del espectro autista, y aun así, nuestras políticas públicas han llegado tarde y con respuestas insuficientes.

La reciente promulgación de la Ley TEA es, sin duda, un avance que recoge una demanda histórica de familias y organizaciones, pero la pregunta sigue siendo la misma: ¿Está el Estado realmente preparado para garantizar derechos y apoyo integral a las personas con autismo?

La concientización no puede ser solo una fecha en el calendario. Debe traducirse en decisiones políticas, presupuestos asignados y sistemas públicos capaces de detectar, acompañar e incluir a las personas neurodivergentes desde la primera infancia y durante toda su vida.

Hoy, los diagnósticos siguen siendo tardíos y costosos, el sistema educativo carece de recursos y formación para una inclusión real, y las familias, en su mayoría, enfrentan solas el desafío de criar, educar y proyectar un futuro digno para sus hijos e hijas dentro del espectro.

Es hora de que el gobierno, el Parlamento y los municipios dejen de ver el autismo como un tema exclusivo de las familias afectadas y lo asuman como una responsabilidad del Estado.

La implementación de la Ley TEA requiere más que voluntad política: requiere inversión, seguimiento y un compromiso intersectorial que garantice salud, educación, inclusión laboral y autonomía para las personas con autismo.

Porque los derechos de las personas autistas no son un favor que la sociedad les concede. Son derechos humanos básicos que deben ser protegidos y garantizados por las instituciones.

En este día, la concientización es solo el primer paso. Lo urgente es pasar del discurso a la acción, de la empatía a las políticas, de los gestos simbólicos a las transformaciones estructurales. Chile tiene una deuda histórica con la comunidad autista, y ya es tiempo de saldarla.

Jazmin Aguilar Ortiz
Coach, Psicóloga y Profesora con especialidad en dificultad para el aprendizaje.